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La raza Bull Terrier nace en Gran Bretaña en el siglo XIX basándose en razas del tipo Bull y Terrier, empleados como perros de presa y pelea. El creador, James Hinks, presentó en 1980 una raza basada principalmente en el extingo English White Terrier, con el fin de lograr un Bulldog no sólo destinado al ring, sino que tuviera un aspecto más hermoso. Mediante la cría logró eliminar algunos rasgos poco deseables como el dorso cóncavo, las extremidades excesivamente anguladas, o las mandíbulas muy salientes. Y dándole mayor tamaño y fuerza, obtuvo un luchador tan hermoso como imponente. Se decía que un perro tan hermoso no podía ser efectivo en el ring, pero Hinks y su perra Puss of Brum, según la leyenda, venció a un perro que le superaba ampliamente en tamaño, haciendo que esa misma tarde el animal participara y ganara la exposición canina de belleza de Holborn. Hinks estaba muy orgulloso del comportamiento de su creación en las pistas de pelea, pero estaba cada vez más interesado en los certámenes de belleza, que estaban comenzando a rivalizar con las peleas de perros en Gran Bretaña. En la década de 1860 los jueces y aficionados a los perros mostraron una clara parcialidad a favor de los Bull Terrier completamente blancos, por lo que Hinks se puso a crear una raza de este color. Deshaciéndose de los cachorros con manchas, y cruzandolos, posiblemente, con Dálmatas, logró un Bull Terrier completamente blanco, aunque a día de hoy aun existen variantes de color en la raza. Se convirtió en moda, y todos los caballeros de clase acomodada en Inglaterra se engalanaban siendo acompañados por estos animales. Estos perros fueron conocidos entonces como Caballeros Blancos. Esta aceptación, junto con su éxito en los certámenes de belleza, hicieron olvidar su pasado como perro de pelea, para convertirse en animal de compañía hermoso y pacífico, como es conocido a día de hoy. |